Los dilemas del federalismo argentino.
Es de destacar el artículo de J. Llach aparecido hoy en
Es cierto, a su vez, el renacer del pensamiento federal en el mundo a partir, sobre todo, del debate dentro de
Es particularmente importante el renacer del debate federal en la literatura. Se han publicado en los últimos años una cantidad considerable de libros al respecto a la vez que han aparecido una gran cantidad de “readers” que presentan las bases teóricas de este pensamiento (particularmente destacable es el libro de Karmas & Norman Theories of federalism. A Reader. Palgrave. USA. 2005).
El federalismo se presenta hoy como salida a una encrucijada doble: la primera de ella es el resurgimiento de sentimientos nacionales atados a lo local que desafían las clásicas nociones de ciudadanía (Québec, Catalunya, Escocia, Sri Lanka, Euskadi, Bolivia, etc). Pese a esta culturalización de lo político el federalismo se presenta, a su vez, como la alternativa para mejorar los mecanismos de control en un mundo cada vez más complejo. Ofrece por tanto una doble ventaja en respuesta a la doble encrucijada: la primera reconoce la pluralidad de sentimientos identitarios, esto es, reconoce la existencia de múltiples demoi sobre la ficción democrática. La segunda, ofrece mecanismos de control a diferentes niveles.
Mientras que en gran parte del mundo el federalismo es presentado hoy como un mecanismo alternativo capaz de mejorar el ejercicio del gobierno y del desarrollo económico; en Argentina, por el contrario, tiene reminiscencias conservadores. Federalismo está ligado a Caudillismo provincial.
De lo que se tratará entonces es de remover estas reminiscencias por medio de la generación de múltiples niveles de gobierno que sean capaces de “frenarse” entre si. Tal como manifiesta Llach, el resurgimiento de las economías locales puede ser la puerta de entrada para una descentralización eficaz en
N.P